Eros: el fuego emprendedor

Muchos de los que hace tiempo estamos dando vueltas por el ecosistema emprendedor tenemos la tendencia de intentar descifrar los patrones, las características que hacen que un emprendedor sea exitoso. Ajustando por la suerte, que probablemente tenga mucho que ver con el destino de éxito o fracaso, ¿podemos identificar características que hagan que sea más o menos probable que un emprendedor tenga éxito?

¿Es la capacidad para armar equipos? ¿Es la vocación de acumulación? ¿Es saber a fondo sobre un tema? ¿Es la inclinación a la acción? ¿Es la inteligencia? ¿Es la capacidad de relacionarse con la gente? ¿Es la experiencia? ¿Es la inexperiencia? ¿Es la edad? ¿Es haber fracasado previamente?

Como muchas veces, la luz al fondo del túnel la encendió Paul Graham en el ensayo Relentlessly Resourceful en el que cuenta que, tras una larga búsqueda encontró la piedra filosofal. Relentlessly Resourceful. Esa es la característica dominante de los emprendedores exitosos. Una mezcla de determinación y flexibilidad que hace que alguien pueda ir a fondo en una búsqueda pudiendo iterar rápidamente a medida que transita el camino incierto.

Desde que leí este ensayo hace tres años me pregunto, obviamente, qué genera esa característica. ¿Qué es lo que hace que algunos sean “relentlessly resourceful” y otros no? ¿Cómo se puede predecir quien lo será en el camino, en la práctica y quién lo es sólo de la boca para afuera? En una palabra: ¿cómo se puede distinguir quién es RR de quien sólo lo parece? Es una pregunta clave para un inversor que tiene que elegir equipos, para un fundador que tiene que elegir socios o equipos, para alguien que se tiene que sumar a un emprendimiento y tiene que distinguir si le están vendiendo humo o hay un equipo de verdad con chances de hacer algo relevante.

 

Nuevamente, parecía que Paul Graham iba a echar luz sobre el tema. El ensayo The Anatomy of Determination parecía prometer que nos iba a decir qué causa la determinación. Y en algún sentido lo hace: la fuerza de voluntad, la disciplina y la ambición son, según el oráculo de Silicon Valley, los ingredientes de la determinación. Pero hasta ahí llega. El mismo Graham reconoce que este es sólo un pequeño avance en entender la determinación porque “fuerza de voluntad”, “disciplina” y “ambición” son conceptos tan complejos como “determinación” y tampoco está claro que causa a los primeros.

En eso estaba mi cabeza cuando en una reunión en el Instituto Baikal empezamos a hablar sobre el Banquete de Platón. Y ahí estaba la respuesta: clara y escrita hace más de 2000 años.

Eros en la mitología griega es el dios del amor. En palabras de Diotima, la maestra de Sócrates, es en verdad un demon, algo intermedio entre los dioses y los humanos, que ayuda a que unos y otros se comuniquen y que sirve como vínculo para mantener unido al universo.

Pero lo que me llamó la atención es origen de Eros. Dejo hablar a Platón: “Cuando nació Afrodita, los dioses celebraron un banquete y, entre otros, estaba también Poros, el hijo de Metis. Después que terminaron de comer, vino a mendigar Penia, como era de esperar en una ocasión festiva… Mientras, Poros, embriagado de néctar –pues aún no había vino-, entró en el jardín de Zeus y, entorpecido por la embriagues, se durmió. Entonces Penia, maquinando, impulsada por su carencia de recursos, a hacerse un hijo de Poros, se acuesta a su lado y concibió a Eros”.

Penia es la personificación de la pobreza. Poros no es la personificación de su contrario, de la riqueza -este es Pluto-. Poros es la personificación del Recurso. “La concepción de Poros como un esfuerzo dinámico, alimentado por un perpetuo deseo que da plenitud a la vida”. Eros es el hijo de la pobreza y los recursos.

“Siendo hijo, pues, de Poros y de Penia, Eros se ha quedado con las siguientes características. En primer lugar es siempre pobre y lejos de ser dedicado y bello, como cree la mayoría, es, más bien, duro y seco, descalzo y sin casa, duerme siempre en el suelo y descubierto… compañero inseparable de la indigencia por tener la naturaleza de su madre. Pero por otra parte, de acuerdo con la naturaleza de su padre, está al acecho de lo bello y de lo bueno; es valiente, audaz y activo, hábil cazador, siempre urdiendo alguna trama, ávido de sabiduría y rico en recursos, un amante del conocimiento a lo largo de toda su vida, un formidable mago, hechicero y sofista. No es ni inmortal ni mortal, sino que en el mismo día algunas veces florece y vive, cuando está en la abundancia, y otras muere, pero recobra la vida de nuevo gracias a la naturaleza de su padre. Mas lo que consigue siempre se le escapa, de suerte que Eros nunca ni está falto de recursos ni es rico, y está, además, en el medio de la sabiduría y la ignorancia…. El que no cree estar necesitado no desea tampoco lo que no cree necesitar”.

La anatomía de la determinación que ahora tratamos de entender ya estaba descripta hace más de 2000 años en El Banquete de Platón. Es la consecuencia de la combinación de falta y recursos. Al que no le falta no desea. Y obviamente esa falta no es objetiva sino subjetiva. Ahora nos resta entender de dónde viene Poros.